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domingo, 16 de noviembre de 2014

¿Quién era Dolores Ibarruri, "Pasionaria"?


"Las mujeres, sean de la condición que sean, son libres para elegir su destino".

Dolores Ibárruri, conocida como "La Pasionaria", entonó el famoso "No pasarán" (heredado del coronel Philippe Pétain) durante el largo Asedio a Madrid en lo que ya era una victoria anunciada. A pesar de ser derrotada como republicana en la Guerra Civil española, nunca lo hizo como mujer ni como comunista, y su férrea defensa de la igualdad de derechos la llevó a presidir el Partido Comunista de España en 1960.

Nació en Gallarta, Vizcaya, un 9 de diciembre de 1895, en el seno de una familia pobre y numerosa. El contexto que la rodea es la pérdida de la gran mayoría de colonias españolas.

La industria nacional española que estaba muy poco desarrollada, empieza a tratar de surgir. Para eso, proliferan las industrias textiles, siderúrgicas y mineras. Los dos centros más importantes de estas actividades son Cataluña y Vizcaya.

En Gallarta surge un importante centro minero, y de la mano van tomando fuerza también los movimientos obreros que defendían los derechos de los trabajadores y que se sustentaban con el comunismo.

Mientras tanto, Isidora Ibarruri Gómez (verdadero nombre de Pasionaria) había crecido y sus padres la habían empleado en una casa para hacer trabajos domésticos, a pesar de haber deseado seguir la carrera de maestra, sueño que los padres sintieron demasiado ambicioso para ella. Como ella misma decía: 
"¿Quién podría costearme los viajes, los libros, la comida, la matrícula?... / ... preparada para servir como criada o casarme y convertirme en la mujer de un minero, la larga historia de mi familia. A convertirse en una simple sirvienta, nada más despertar del inocente mundo infantil, cuando todavía era adolescente."
Vestida de negro siempre, Dolores aprendió costura y fue una verdadera adicta a la lectura, por lo que adquirió una importante preparación, gracias a la cual pudo llegar muy alto.

Debido a sus experiencias y a lo que estaba ocurriendo en su país, Dolores pronto se adscribió al Partido Comunista. A sus 20 años, en 1916, se casa con un líder minero socialista, Julián Ruiz, pero se negó a acatar el padecimiento de la esposa de la época, ilustrado por el refrán: "Madre, ¿qué es casar? Hija: hilar, parir y llorar". Su matrimonio no fue muy feliz, debido a que él pasaba la mayor parte del tiempo en diligencias o en la cárcel.

A pesar de esto, Dolores tuvo seis hijos (cinco niñas y un niño). La primera murió muy pequeña. Después tuvo a Rubén y luego trillizas, de las que sobrevive sólo una a la cual llamó Amaya, y la última llamada Eva, que también muere a temprana edad.

En 1918, publicó su primer artículo en el Minero Vizcaíno y lo firmó con el seudónimo de La Pasionaria, ya que este artículo fue publicado en Semana Santa, y desde entonces se la conoce con ese nombre. Y así se inició su gran acción social. Moviliza a los trabajadores, participa en manifestaciones y en 1930 es elegida miembro del Comité Central del Partido. 

El comité la envía como delegada al III Congreso del Partido Comunista Español. Por esta época se separa de Julián y se traslada a Madrid, donde trabajará en el periódico Mundo Obrero, a través del cual encauzará su vocación política. En 1932, la nombran durante el IV Congreso responsable de la Comisión Femenina del Partido.

Debido a sus fuertes y punzantes discursos, y a su activa militancia en las manifestaciones comunistas es encarcelada varias veces y perseguida por las autoridades. Poco tiempo después se destaca en las Cortes Constituyentes de la República Española, como diputada del Partido Comunista por Asturias. 



En ese momento, viaja por primera vez a Moscú donde se entrevista con Stalin. En 1934, preside el I Congreso del Comité de Mujeres, y luego participa en el Congreso Mundial de Mujeres en París. Debido a su gran participación política, no tiene tiempo suficiente para sus hijos, por lo que los envía a estudiar a Rusia.

Durante la Guerra Civil Española, su actividad fue fundamental, pues hablaba al pueblo, escribía, publicaba discursos y se desplazaba al frente. Fue aquí, en este momento, donde se hizo célebre su frase "Antes morir de pie que vivir de rodillas".

En 1937, es elegida vicepresidenta de las Cortes, donde lucha por defender a los católicos y el orden institucional. Además, colabora con el traslado de un sinnúmero de españoles a la Unión Soviética, e incluso ella misma se traslada al bloque comunista, donde es exiliada debido a la existencia del fascismo en España.
La Pasionaria y su hijo Rubén

En la Guerra de Stalingrado muere su hijo, golpe del cual le cuesta mucho recuperarse. Después, en el año de 1942 fue elegida Secretaria General del Partido, aprende ruso y logra entrevistarse con varias autoridades comunistas del mundo, entre ellos Stalin, quien la recibió por segunda vez.

Durante años, Dolores había mantenido un amorío con Francisco Antón, quien pertenecía al partido y era 17 años menor que ella. Cuando esto se hizo público el Partido se opuso, y ella se doblegó pues prefería sacrificar su vida sentimental a sus ideales políticos.

Después es enviada a Checoslovaquia para que transmita en la Radio España Independiente. Durante el VI Congreso renuncia a la Secretaría, sin embargo es elegida Presidenta del partido. A los pocos años, es galardona con el premio Lenin para la Paz y recibe un doctorado Honoris Causa en Historia de la Universidad de Moscú.

Por esa época, viaja a Cuba, a China, Italia, Suiza y Yugoslavia. Al año siguiente de la muerte del general Franco, Dolores decide regresar a España. En ese momento tiene 80 años, de los cuales 38 los ha vivido en el exilio, lejos de la tierra que la vio nacer.

Corre el año de 1977, Dolores vuelve a Asturias donde es reelegida diputada. Seis años después, se estrena en Madrid la película "Dolores" que retrata parte de su vida. Al final de su vida, participa en la manifestación que hacen las madres de la Plaza de Mayo en Argentina. La Pasionaria nunca abandonó su actividad y murió en 1989, año en que cayó irónicamente el Muro de Berlín, a la edad de noventa y cuatro años y en su ciudad natal.
"Dicen, Dolores, que has muerto. Qué tontería. Pervives en cada uno de los que te quieren y ¡son tantos! En cada imagen de la humana nobleza, en cada gesto de llaneza austera, en cada palabra de afirmación en la justicia, en cada voz de rotundidad sonora. Tu imagen, tus gestos, tu palabra, tu voz (...).
Mujer, cuánto has hecho por tus compañeras. Mujer, qué ejemplo para mujeres y hombres. Mujer, qué roca llena de ternura. Mujer, qué fragancia de firmeza. Dolores, ha sido muy largo y muy duro tu combate. Entorna los ojos y sueña en tu pueblo. Duerme, compañera Ibárruri. Reposa, camarada Pasionaria. Descansa, presidenta. Sueña dulcemente, madre Dolores".
Palabras de Julio Anguita, en el entierro de La Pasionaria.


Esta gran mujer es recordada por poetas del nivel de Rafael Alberti, Antonio Machado y Miguel Hernández. Además, sus múltiples publicaciones como "Me faltaba España" de 1984, "Pasionaria, la lucha y la vida" de 1985, y "Memorias de Dolores Ibarruri" entre 1936-77 dejan un buen rastro de lo que fue su lucha por los ideales socialistas de igualdad y de derechos para los oprimidos.


Obra poética dedicada a La Pasionaria.

"Una pasionaria para Dolores" (Rafael Alberti)

¿Quién no la mira? Es la entraña
del pueblo cántabro y minera.
Tan hermosa como si uniera
tierra y cielo en toda España.

¿Quién no la escucha? De los llanos
sube su voz hasta las cumbres,
y son los hombres más hermanos
y más altas las muchedumbres.

¿Quién no la sigue? Nunca el viento
dio una bandera más pasión
ni ardió más grande un corazón
al par de un mismo pensamiento.

¿Quién no la quiere? No es la hermana,
la novia ni la compañera. 
Es algo más: la clase obrera,
madre del sol de la mañana.

"Pasionaria" (Miguel Hernández)

Pasionaria
Moriré como el pájaro: cantando,
penetrado de pluma y entereza,
sobre la duradera claridad de las cosas.
Cantando ha de cogerme el hoyo blando,
tendida el alma, vuelta la cabeza
hacia las hermosuras más hermosas.

Una mujer que es un estepa sola
habitada de aceros y criaturas,
sube de espuma y atraviesa de ola
por este municipio de hermosuras.

Dan ganas de besar los pies y la sonrisa
a esta herida española, 
y aquel gesto que lleva de nación enlutada,
y aquella tierra que de pronto pisa
como si estuviera la tierra en la pisada.

Fuego la enciende, fuego la alimenta:
fuego que crece, quema y apasiona
desde el almendro en flor de su osamenta.
A sus pies, la ceniza más helada se encona.

Vasca de generosos yacimientos:
encina, piedra, vida, hierba noble,
naciste para dar dirección a los vientos,
naciste para ser esposa de algún roble.

Sólo los montes pueden sostenerte
grabada estás en tronco sensitivo,
esculpida en el sol de los viñedos.
El minero descubre por oírte y por verte
las sordas galerías del mineral cautivo,
y a través de la tierra les lleva hasta tus dedos.

Tus dedos y tus uñas fulgen como carbones,
amenazando fuego hasta a los astros
porque en mitad de la palabra pones
una sangre que deja fósforo entre sus rastros.

Claman tus brazos que hacen hasta espuma
al chocar contra el viento:
se desbordan tu pecho y tus arterias
porque tanta maleza se consuma,
porque tanto tormento,
porque tantas miserias.

Los herreros te cantan al son de la herrería,
Pasionaria el pastor escribe en la cayada
y el pescador a besos te dibuja en las velas.

Oscuro el mediodía,
la mujer redimida y agrandada,
naufragadas y heridas las gacelas
se reconocen al fulgor que envía
tu voz incandescente, manantial de candelas.

Quemando con el fuego de la cal abrasada,
hablando con la boca de los pozos mineros,
mujer, España, madre en infinito,
eres capaz de producir luceros,
eres capaz de arder de un solo grito.
Pierden maldad y sombra tigres y carceleros.

Por tu voz habla España la de las cordilleras,
la de los brazos pobres y explotados,
crecen los héroes llenos de palmeras
y mueren saludándote pilotos y soldados.

Oyendo rebatir como cubierta
de meridianos, yunques y cigarras,
el varón español sale a su puerta
a sufrir recorriendo llanuras de guitarras.

Ardiendo quedarás enardecida
sobre el arco nublado del olvido,
sobre el tiempo que teme sobrepasar tu vida
y toca como un ciego, bajo un puente
de ceño envejecido,
un violín lastimado e impotente.

Tu cincelada fuerza lucirá eternamente,
fogosamente plena de destellos. 
Y aquel que de la cárcel fue mordido
terminará su llanto en tus cabellos.

"La Pasionaria" (Nicolás Guillén)

Una paloma me dijo que volando sobre España
salir oyó esta canción del pecho de una guitarra.
Corre donde está Dolores, Paloma dile,
dile tú que yo te he dicho que España vive,
que el Manzanares sangriento, Paloma dile,
entre recuerdos de pólvora Dolores dice.

Que el mar deshecho en la playa, Paloma dile,
y el largo viento errabundo, los dos la siguen. 
Uno con su voz de espumas, Paloma dile,
otro cargado de rosas y de jazmines
que desde el llano a la sierra, Paloma dile,
pecho y pecho el pueblo junta y el tiempo mide.

Que al pie del árbol caído, Paloma dile,
otro árbol crece y su tronco, de verde viste.
Que en sótanos y desvanes, Paloma dile,
en subterráneos y minas, pozos y aljibes.

En el fondo de la tierra, Paloma dile,
cerca de los manantiales y las raíces
un guerrillero sin sueño, Paloma dile,
un guerrillero sin sueño carga su rifle.

"Pasionaria" (Ana Belén)

Sí, veremos a Dolores caminar
las calles de Madrid.

¿Quién te puede negar?
Si el tiempo transcurrido confirmó
que esto no daba más,
y que era inevitable la reconciliación.
Se gastan las palabras
golpeando contra el muro,
pero ahí están las tuyas 
cargadas de futuro.

Sí, veremos a Dolores caminar...

¿Quién te puede negar?
No hay tregua en el combate por la paz.
Desde el 56 
tendimos nuestra mano
a todos los demás.
Bandera infatigable
del hombre acorralado,
de un pueblo que no quiere
vivir amordazado.

Sí, veremos a Dolores caminar...

¿Quién nos puede negar?
¿Por qué nos regatean respirar?
Quién se atreve a explicar
que sea un beneficio
la clandestinidad.
Para otros los laureles,
la regalada historia,
que el único camino
nos lleve a la victoria.

"Pasionaria" (Antonio Pérez Morte)

Yo sé de dónde viene esta mujer enlutada.
Yo sé, labio del pueblo, mirada que habla.
Yo sé de dónde viene, yo sé a dónde marcha.
Yo sé, voz del obrero, luchadora sin armas,
por quién viste de negro Pasionaria de España.



"Pasionaria" (Vicente Huidobro)

Vas con tu voz de alma abierta en rosas
Vas en tu voz a todos los dolores y todas las esperanzas
Y llenas de madre el mundo
Te deshojas en fe y en entusiasmo y en piedad
Tus pétalos cierran las heridas
Y perfuman las lágrimas tan huérfanas como la pluma que se cayó de una                 [gaviota al mar
Vas con tu voz y tus pétalos dulces
Vas haciendo nidos con tu mirada llena de ángeles
Vas vestida de gloria junto a la muerte coronando muertos
Vas vestida de fuego junto a la vida despertando vida
Llegas primero como noticia de alba
Como nacer de un niño sol sobre miles de brazos extendidos
Llegas como el barco que trae tesoros y luz de islas remotas y rumores de                 [grandes ríos en lucha con océanos feroces
Es preciso sacudir al cielo
y despertar los mares y decirles todo lo que está pasando
Es preciso informar a las estrellas cuando bajan más cerca
O cuando una voz sube más alta
Hora es que el destino se haga carne y cálido prodigio
Tierra nuestra tierra España Pasionaria
Voz visible como inscripción de sueño
Voz en forma de luz ansiosa
En forma de agua para la sed y de pan para el hambre
Dolor de los siglos pasados
Para crear la alegría de los siglos futuros

Mujer de España labio de las tierras ofendidas
España en carne y nido y árbol
De qué honduras vienen tus escalofríos
Qué molinos de viento se hicieron arco-iris
Y qué alas batían el tiempo en tu garganta
Para que no se sintiera su dureza
Eres el hada de corazón interminable
Eres la cuna de las edades luminosas trepando al horizonte
Vas tan serena con tu destino a cuestas y tantos otros destinos sobre un camino          [de sangre con tu canasta de plumas suaves
Allí donde se mezcla la muerte con la vida
Apareces y estrujas tus racimos sobre las bocas de piedra comenzada
Tiendes las alas y sonríes de ternura sobre los ojos que van a hacerse estrellas            [de su gloria

Qué viento de muerte absorbes
Qué viento de vida exhalas
Mujer con la garganta llena de paisajes doloridos
Mujer de tierra firme y cielos hinchados de optimismo
Mujer de terciopelo y armaduras
Naciendo en cada ensueño visible en toda herida
Cruzada de palomas y de truenos
Vas y te acercas y todas las alas llegan
Y todas las bocas cantan en la marea que sube
El dolor de los tiempos pasados
Para crear la alegría de los tiempos futuros.




FUENTES: SOLONOSOTRAS, MUY INTERESANTE, TRIANA ARTS, ROSA BLINDADA, MEMÒRIA REPRESSIÓ FRANQUISTA.