Google+ ranktrackr.net

miércoles, 1 de octubre de 2014

Magda Donato. Una mujer adelantada a su tiempo



Tal vez naciera en el momento equivocado, o tal vez fuera la época la que tuviese un problema de aletargamiento, cosa que en España nos resulta habitual. Sea como fuere, la realidad es que Magda Donato fue una mujer adelantada a su tiempo, tanto por su ideología como por su forma de vivir la vida. Hablar de Magda Donato es hablar de feminismo, de lucha, de rebeldía; pero sobre todo es hablar de un intento constante de acabar con las injusticias a través de sus publicaciones.

Magda Donato (Carmen Eva Nelken) Madrid 1906 - Ciudad de México 1966. Una gran confusión se cierne sobre la biografía de esta periodista, dramaturga, narradora y actriz, nacida en Madrid en los albores del siglo XX y fallecida en México en 1966, país en el que se instaló tras la Guerra Civil española. Carmen Eva Nelken recibió una esmerada educación, como correspondía a una hija de familia adinerada, si bien fue víctima de un profundo antisemitismo -cuenta ella misma en las anotaciones personales encontradas a su muerte-. Comienza muy pronto su actividad periodística, pues en 1917 escribe en El Imparcial y más tarde en distintos periódicos madrileños como Estampa, El Liberal y La Tribuna. Colaboraba en unas secciones fijas que trataban de asuntos cercanos al desarrollo de la sociedad burguesa y a la moda. Se trataba de acercar al público lector distintas informaciones sobre los cambios que acontecían en el momento, entre ellos los relativos a los avances de las mujeres en el terreno social. Firmaba sus artículos con el seudónimo de Magda Donato, que utilizó -según acuerdan los estudiosos de su obra- como afirmación de una identidad propia, ya que desde niña se sintió -incluso dentro de su propia familia- eclipsada por su hermana mayor, Margarita.

Su encuentro en 1914 con el dibujante y escritor Salvador Bartolozzi fue definitivo para la plena inserción de Magda Donato en el ambiente intelectual de Madrid. Se conocieron en la Editorial Calleja donde ambos trabajaron durante una época, iniciando una relación amorosa conjugada con una estrecha colaboración en escritos para el teatro infantil y numerosos montajes escénicos. De otro lado, Magda Donato comenzó su carrera como actriz teatral en el proyecto del Teatro de la Escuela Nueva, con el director de escena Cipriano Rivas Cherif (1891-1967), un auténtico propulsor del teatro madrileño de los años veinte. En 1928 ingresa en el grupo CARACOL, un colectivo teatral renovador que representa en la sala Rex, ubicada en la Calle Mayor, bajo la dirección de Rivas Cherif, y cuya colaboración cristalizó en la adaptación de diferentes textos teatrales hasta 1935. De forma paralela a su actividad como actriz, Magda Donato llevó a cabo en la década de los treinta numerosas puestas en escena para el teatro infantil, acordes con el nuevo modelo de socialización para la infancia que diseña la burguesía y que tendrá su eclosión entre 1931 y 1936, a lo largo del período que abarca la II República. Muestra de este quehacer son las obras de Pipo y Pipa y el lobo tragalotodo, así como Pinocho en el país de los cuentos, obras concebidas como una revisión de los cuentos tradicionales con la intención de establecer una nueva visión de la infancia, dentro de una lógica social producto del discurso que surge de la Institución Libre de Enseñanza y el krausismo como ideología reformadora social.

En 1939 Magda Donato y Salvador Bartolozzi se ven obligados a salir al exilio y tras cortas estancias en París y Casablanca, se instalan en México en 1941. En el país azteca, Donato prosigue con su carrera de actriz y de escritora, participando en numerosas series de televisión y en diferentes películas de éxito y llegando a obtener el reconocimiento de la crítica y del público. Triunfa rotundamente en 1960 con la representación del personaje de la Vieja en la obra Las sillas, de Ionesco, y obtiene el premio a la mejor actriz concedido por la Agrupación de Críticos de Teatro. Tras su muerte, en 1966, se crea el Premio Magda Donato con el fin de reconocer y premiar la mejor obra escrita del año. Esta ejemplar mujer, una moderna de la Edad de Plata, ha sido objeto en los últimos años de un reconocimiento obligado de parte de la crítica especializada, particularmente en el campo del teatro infantil.

A lo largo de su dilatada carrera como periodista, que da comienzo en 1917 en El Imparcial, trata diversos temas, siempre de carácter social, con tintes políticos y con mucha ironía. 

Uno de los temas más recurrentes en la obra de Donato es, sin duda, la situación de la mujer del momento que le ha tocado vivir. Donato hace un gran uso de la descripción y de la ironía, a veces acompañado de un toque de humor como en el artículo "Hay mil maneras de casarse". En él, critica la institución del matrimonio, del mismo modo que las costumbres impuestas por la sociedad. Habla de distintos tipos de matrimonio y asegura que, por ejemplo, en Francia, hay que cumplir varios requisitos: "Tienen que corresponder las fortunas, las situaciones, las edades, ¡hasta a veces tienen que gustarse los novios!". Añade una interesante observación cuando asegura: "si el noviazgo empieza en invierno tienen que exponerse: ella a una pulmonía permaneciendo horas en el balcón, él a una torticoli por tener otras tantas horas la cabeza levantada contemplando a su amada". Otra fuerte crítica la constituyen sus artículos sobre las condiciones vejatorias de las mujeres que trabajan en el servicio doméstico. Por ejemplo, en "Criadas y señoras" o en "A la servidumbre no se le mira nunca". En este último, Donato lamenta que "a la servidumbre no se la odia, no se la desprecia, no se la compadece: se la ignora". El ámbito social es otro de los que protagonizan su producción, como en "El bazar obrero": aquel creado por la Condesa de San Rafael y en el cual se da trabajo a obreros, se enseña oficios a niños asilados, y se venden objetos que habrían acabado en la basura. Utiliza el periodismo con fin social cuando publica la petición de un nuevo local en el centro de Madrid, que le hace la condesa. La defensa de la mujer y su posición en la sociedad se hace constante, en "La mujer y el periodismo" advierte que "nosotras estamos mejor constituidas que los hombres para el periodismo".

Es durante la Guerra Civil Española, cuando Magda Donato utiliza sus publicaciones de manera más explícita para apoyar al bando republicano. Siempre cercana sin olvidar ningún resquicio de la realidad. En el artículo "En el cuartel de las milicias de artes gráficas", describe al detalle como viven los "bravos milicianos" y muestra la cercanía y humanidad de aquellos jóvenes que reúnen dinero entre todos para comprarle un reloj nuevo a un compañero que lo acaba de extraviar. Otro ejemplo lo apreciamos en el artículo "Las mujeres hacen jersey", en el cual anima a la población a seguir el ejemplo de todos aquellos españoles que estaban surtiendo a los milicianos de ropa para el frío invierno. Donato narra lo que hace cada sector. Algunos trabajadores "habían resuelto ceder, de su sueldo de agosto, un día de haber para la adquisición de prendas de abrigo". Además, las mujeres tejían durante todo el día, y los hombres les ayudaban con las madejas de lana, dando ejemplo así de un trabajo en equipo e igualitario, entre hombres y mujeres, porque como asegura la periodista en el mismo artículo: "ya no hay superioridad, ni mucho menos desdén, sino algo que se parece bastante a la admiración y al respeto".

Magda Donato tiene una lucha paralela a la que se desarrolla en el frente, entre sus papeles y con su bolígrafo como fiel arma, la cual utiliza con atino y siempre con un estilo personal brillante, valiente y sagaz, que no deja a nadie indiferente. Tal vez por eso se considere hoy en día a Magda Donato, un ejemplo de periodismo crítico, informativo y feminista.

Y quizá, por ello, la editorial andaluza Renacimiento ha recuperado en "Reportajes" una selección de artículos periodísticos de la madrileña Magda Donato, donde a través de una serie de "reportajes vividos" realizados durante la década de 1930 ofrece "la dimensión social de los más marginales", revelando cómo en estos años ya existía el "periodismo vivido".

Para la propia Magda Donato, eran reportajes "vividos" aquellos en los que la periodista pasaba algún tiempo de incógnito en aquellos medios que pretendía luego describir, de modo que el reportaje que dedicó a describir cómo se vivía en un manicomio femenino se tituló "Un mes entre las locas" porque ella misma se mezcló con las internas.

Otros reportajes de Magda Donato se titularon "Cómo se vive en un albergue de mendigas", "Cómo se vive en el Puente de Vallecas" o "La vida en la cárcel de mujeres", ya que Magda Donato, antes de escribir sobre experiencias humanas problemáticas entraba en contacto con ellas y las "vivía", del mismo modo que procedía con los ambientes marginales de los que se ocupaba en sus trabajos periodísticos.

"Con los cómicos de la legua", "En la maternidad", "Una mujer en busca de trabajo" son otros títulos agrupados en este volumen que, como la mayoría de los que publicó en la prensa de su época, se dedican a temas relacionados con la dimensión social de la vida de las mujeres en los años veinte y treinta.

Según los editores de estos "Reportajes", su autora conjuga en estos escritos su compromiso republicano, su sensibilidad literaria y su concepción moderna del periodismo, desde "la fe en la posibilidad del periodismo de incidir en la realidad para mejorarla", desde su feminismo y su vocación literaria.

Los reportajes agrupados en este volumen abarcan casi todo el período republicano, de modo que el último de ellos, sobre las condiciones de vida de los más desfavorecidos en el Puente de Vallecas, salió en la prensa del día 19 de julio de 1936.

"Reportajes" cuenta con un estudio crítico de la profesora de Literatura española de la Universidad de Bérgamo Margherita Bernard, quien califica de sorprendente la actividad periodística de Magda Donato, quien entre 1917 y 1936 trazó una carrera periodística "de elevada calidad" y comprometida con los problemas de una sociedad en transformación; añadiendo que es "una de las figuras de la primera mitad del siglo XX que merece ser rescatada del olvido". 



FUENTES: 20 Minutos; Centro Virtual Cervantes; lavozlibre