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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Mujeres y Feministas (X). Maria Aurèlia Capmany

La mujer que no temía volver a empezar de cero



"La mujer nunca conseguirá nada si no comprende y acepta que su lucha no es una lucha a favor de las mujeres sino a favor de una persona oprimida, utilizada e injustamente tratada" (Maria Aurèlia Capmany).
Mi primer encuentro con Mª Aurèlia Capmany fue literario, gracias a un recital de poesía que con motivo del día 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, se celebraba en mi Instituto, bajo el título Mujer y Poesía. Su poema "Sóc una dona" ("Soy una mujer") abría dicho Recital. 


SÓC UNA DONA

Sóc una dona, ja ho veus una dona,
sóc una dona i no hi puc fer res.
Sóc una dona, res més que una dona
no seré mai, no, un carrabiner.

Sóc una dona ben ferma i redona
sóc una dona ja ho deus haver clissat
sóc una dona i això est cosa bona, 
no seré mai un barbut magistrat.

Sóc una dona amb dos pits i una poma
sóc una dona amb l'hormona que cal,
sóc una dona i això ja no es broma
no seré mai capità general.

Sóc una dona i n'estic ben contenta
sóc una dona no hi trobo entrebanc
sóc una dona i això ho m'orienta:
cal no seré mai director d'un banc.

Sóc una dona i amb bona harmonia
sóc la mestresa del meu propi cos.
No seré mai bisbe i tampoc policia
cosa que em posa de molt bon humor.

En una breve introducción sobre las distintas autoras que componían la selección para el recital, nos contaron que la obra de Mª Aurèlia, además de ser extensa, se caracterizaba por una constante: sus reivindicaciones feministas. Esta constante es la que trae a Mª Aurèlia Capmany a esta Zona Feminista. En esta entrada, y sin olvidarnos de la gran escritora, vamos a tratar de aproximarnos a la Mª Aurèlia feminista, a su feminismo, que encontró en Virginia Woolf y Simone de Beauvoir sus principales fuentes teóricas y vitales. Vamos a conocerla un poco.

Maria Aurèlia Capmany i Farnés (Barcelona, 3 de agosto de 1918 - 2 de octubre de 1991) fue, ante todo, una mujer con carácter. Un alma libre. Novelista, dramaturga, ensayista y a la vez maestra, mujer política, feminista, barcelonesa de raíz y catalanista. Capmany fue una de estas mujeres que fue libre en unos momentos de nuestro país en que todos, pero sobre todo las mujeres, estábamos más que encorsetadas.

Capmany, hija y nieta de intelectuales, se crió cerca de Las Ramblas de Barcelona y fue al Institut-Escola de la Generalitat republicana, un sistema educativo laico, mixto y progresista que la formó en un ambiente cultural e intelectual abierto y librepensador que más tarde completó con la carrera de Filosofía en la Universidad de Barcelona.


Maria Aurèlia era una mujer con una fuerte personalidad. Con marca propia. Franca, dura a veces, con un torrente de palabras y de ideas bien enlazadas siempre en la boca. Apasionada, algo insolente, arisca pero curiosa, un vendaval intelectual e ideológico que, a través de su voz ronca, casi varonil, podía fácilmente plegar al interlocutor si no se andaba con cuidado. 
"Nunca seré lo bastante vieja ni lo bastante cobarde como para no volver a empezar de cero y con las manos vacías"
Gran feminista, desacomplejada y poco agraciada, fumaba a menudo unos puritos de nombre anacrónico, los "señoritas". Su imagen, como la de Chavela Vargas o la de Sara Montiel, está muy ligada a estos puros, que no se sabe si fumaba más por provocación que por convicción. 

La polifacética obra literaria de Maria Aurèlia -narrativa, novela, teatro, ensayo, opinión, memorias- es quizá menos conocida que su faceta política, que ejerció con pasión desde los inicios de la democracia, siendo una de las voces más ovacionadas en el llamado "Miting de la Libertad", que en junio de 1976 desbordó el Palau Sant Jordi de Barcelona. Después, y hasta su muerte, fue Concejal de Cultura y de Ediciones durante la etapa de Pasqual Maragall frente al Ayuntamiento de Barcelona. 

Practicó la docencia durante los años 40 y 50 en el Instituto Albéniz de Badalona y en la Escuela Isabel de Villena de Barcelona. También trabajó grabando vidrio, oficio que había aprendido en su época de universitaria. 

Con su primera novela Necessitem morir (Necesitamos morir, publicada en 1952) quedó finalista del premio Joanot Martorell de 1947, premio que ganó al año siguiente con El cel no és transparent (El cielo no es transparente). Su prestigio como narradora le llegó con novelas como Betúlia (Betulia), El gust de la pols (El gusto a polvo) y Un lloc entre els morts (Un lugar entre los muertos); ésta última premio Sant Jordi de 1968.

En el campo de la dramaturgia, fundó (1959), junto a Ricard Salvat, la Escuela de Arte Dramático Adrià Gual. Ejerció de profesora, de actriz y de directora. Además, estrenó obras propias, como Preguntes i respostes sobre la vida i la mort de Francesc Layret, advocat dels obrers de Catalunya (Preguntas y respuestas sobre la vida y la muerte de Francesc Layret, abogado de los obreros de Cataluña); Layret fue un destacado abogado de los obreros de Cataluña que murió asesinado en 1920.

Como ensayista sobresale por sus obras sobre la situación de la mujer, sobre todo con La dona a Catalunya: consciència i situació (La mujer en Cataluña: conciencia y situación), de 1966. También dedicó numerosos artículos a diversos aspectos de la cultura y de la sociedad catalana. Asimismo, destacan sus libros de memorias Pedra de toc (Piedra de toque) (1 y 2), Mala memòria (Mala memoria), y Això era i no era (Eso era y no era).

Luchadora inquebrantable, rebelde inconformista, falleció tras una larga enfermedad el 2 de octubre de 1991, en la ciudad de Barcelona.



Como feminista, bebió de las fuentes teóricas y vitales de Virginia Woolf y de Simone de Beauvoir. Junto a Virginia Woolf, propone a las mujeres que asesinen al ángel del hogar, reclamando un espacio para ellas solas, sin que la voz de la conciencia androcéntrica les persiga haciéndolas sentir culpables por dedicarse a escribir o a pasear mientras piensan en historias y personajes, buscando su habitación propia como dijera Woolf. El asesinato del ángel del hogar lo propone así en sus Cartes impertinents de dona a dona (Cartas impertinentes de mujer a mujer): 
"Puede ser que no leerás esta carta si comienzo advirtiéndote que he cometido un asesinato. Te preguntarás, quizás, por qué yo, una asesina, tengo la poca vergüenza de tutearte como si fuéramos parte del mismo medio, de la misma familia, de la misma catadura moral. Entiendo tu sorpresa; pero, si haces de tripas corazón y sigues leyendo, te darás cuenta de que entre tú y yo no hay otra diferencia que ésta: tú no has cometido el asesinato. Y esta carta te la dirijo para convencerte, para conseguir que tú te conviertas también en una asesina.
[...] 
He matado al ángel del hogar. Y no ha sido fácil, créeme; quizá por eso me siento orgullosa. En primer lugar, no es nada sencillo asesinar un ángel; no permanece nunca quieto, vuela y es escurridizo, y reaparece cuando menos te lo esperas, y es todo dulzura, y te cautiva con sus alas blancas con olor a naftalina.
[...] 
Tengo que confesar que, en un primer momento, me sentí un poco desamparada. Sin mi sonrisa habitual y sin mi respuesta amable, tenía que resolver a cada instante qué contestaría, cuál debía ser su opinión.
[...]
Aplícate el cuento, señora de bien, y créeme: si quieres hacer algo bueno en este mundo, y no te resignas a ser un esbozo de persona, asesina al ángel del hogar; sólo así empezarás a vivir". 

La otra hermana conceptual de Maria Aurèlia Capmany fue -como ya he dicho- la francesa Simone de Beauvoir, con quien la comparaban vital e intelectualmente por su formación filosófica, por su militancia feminista, por el hecho de tomarse la literatura como memorias personales y por el llevar una vida poco convencional. Mientras el discurso androcéntrico dominaba Europa y se predicaba la mística del matrimonio y la maternidad, Maria Aurèlia y Simone constituyeron una de las primeras generaciones de mujeres tituladas que rechazaron las ocupaciones tradicionalmente heteroasignadas a las mujeres y que se lanzaron a una relaciones intelectuales y amorosas complicadas, fuera de lo "normal". Según Pilar Godayol, "Capmany fue la gran cómplice de Beauvoir en Cataluña." Fue quien trajo a tierras españolas, catalanas, el libro de Beauvoir El segundo sexo, redactando el prólogo; en el que destaca que la mujer catalana en esa época tenía reservada otra misión: la de reproducir hijos para la patria, y continúa diciendo: "La mística de la feminidad había hecho ya su tarea y había destruido rápidamente toda la obra que medio siglo de educación liberal había intentado, muy débilmente, conseguir" -recordemos que el libro de Beauvoir apareció en Francia en 1949, y a tierras catalanas llegó en 1968 cuando ya habían pasado 29 años de dictadura franquista que impuso un nuevo modelo de mujer: el perfecto ángel del hogar, dedicada a sus labores, que no eran otras que las de casarse, cuidar de su marido y de sus hijos, y mantener su hogar, haciendo todo lo imposible por evitar que la mujer saliese a trabajar fuera de casa gracias, entre otras cosas, a los subsidios familiares. 

La influencia de El Segundo Sexo de Beauvoir se hará sentir profundamente en el ensayo literario feminista de Capmany, comenzando por el libro esencial de ésta: La dona a Catalunya. Consciència i situació (La mujer en Cataluña. Conciencia y situación). En esta obra, Maria Aurèlia repasa e interroga el papel de la mujer catalana a lo largo del tiempo en el pensamiento intelectual y filosófico, convirtiéndose en un punto de partida de las reivindicaciones feministas de las mujeres catalanas. 

Isabel-Clara Simó, en su artículo "El feminisme de Maria Aurèlia Capmany" ("El feminismo de Maria Aurèlia Capmany) sostiene que el feminismo que va predicar y practicar a lo largo de su vida es "un formidable ejercicio de reflexión". Como narradora, ensayista y mujer de teatro, Capmany siempre va acompañada de su ideología, y no desaprovecha ninguna ocasión académica, literaria, política o social para hacer pedagogía provocadora y revolucionaria. Capmany es combativa, subjetiva, de pensamiento libre, igualitarista. Lucha contra los estereotipos que a menudo se atribuyen al género femenino, así como contra el feminismo descolorido de la burguesía catalana. 

En definitiva, lo que nos propone Capmany es que la mujer deje de ser alteridad y se convierta en sujeto de su historia: ella tiene que poder decidir y elegir en libertad su trayectoria vital.


SOY UNA MUJER

Soy una mujer, ya lo ves una mujer, 
soy una mujer y no quiero cambiar.
Soy una mujer, nada más que una mujer
nunca seré, no, un carabinero.

Soy una mujer maciza y redonda.
Soy una mujer, ya debes haberlo notado.
Soy una mujer, y eso es cosa buena.
No seré nunca un magistrado barbudo.

Soy una mujer con dos pechos y un trasero.
Soy una mujer con las hormonas necesarias.
Soy una mujer y eso no es broma.
No seré nunca capitán general.

Soy una mujer y me alegro.
Soy una mujer y no le veo inconvenientes.
Soy una mujer y esto me orienta:
pues no seré nunca director de un banco.

Soy una mujer y, armoniosamente, 
soy la dueña de mi propio cuerpo.
No seré obispo ni policía
cosa que me pone de muy buen humor.



BIBLIOGRAFÍA:


  • Wikipedia, la enciclopedia libre
  • Pilar Godayol: "Maria Aurèlia Capmany, feminisme i traducció"
  • Carme Gibert: "La mujer que no temía volver a empezar de cero"
  • M. Aurora Castellano Más: "Carola Milà i la felicitat de ser una dona. La teoria feminista de Maria Aurèlia Capmany en Feliçment, jo sóc una dona"