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jueves, 10 de julio de 2014

Libro: VINDICACIÓN DE LOS DERECHOS DE LA MUJER, de Mary Wollstonecraft

Mary Wollstonecraft: Vindicación de los Derechos de la Mujer


Mary Wollstonecraft: Filósofa y escritora inglesa, y una de las iniciadoras del pensamiento feminista.

"Uno de esos seres que sólo aparecen una vez por generación, para arrojar sobre la humanidad un rayo de luz sobrenatural. Ella brilla, aunque parezca oscurecerse y los hombres crean que está apagada, pero se reanima de repente para brillar eternamente".
Mary Shelley (hija de Mary Wollstonecraft y autora de Frankestein


Nacimiento, el 27 de abril de 1759, en Londres (Inglaterra).

Fallecimiento, el 10 de septiembre de 1797.

Es una de las grandes figuras del mundo moderno. Escribió novelas, cuentos, ensayos, tratados, un relato de viaje y un libro de literatura infantil. En el ámbito anglosajón, Mary ha sido minimizada y ridiculizada durante siglo y medio. Resulta asombroso, no sólo por sus méritos sino por su fascinación como mujer del siglo XVIII que fue capaz de establecerse como escritora profesional e independiente en Londres, algo inusual para la época. 

Tanto por parte del público en general como de las feministas, la vida de Wollstonecraft ha sido objeto del mismo interés, si no mayor, que sus obras, debido a sus relaciones poco convencionales y a menudo tumultuosas. Tras dos romances malogrados con Henry Fuseli y Gilbert Imlay, Wollstonecraft se casó con el filósofo William Godwin, uno de los precursores del movimiento anarquista; con él tuvo una hija, Mary Shelley, autora de Frankenstein y esposa del conocido poeta romántico Percy Bysshe Shelley. Wollstonecraft murió a la edad de 38 años debido a complicaciones derivadas del nacimiento de su hija, dejando tras ella varios manuscritos inacabados.

Hoy en día, Wollstonecraft está considerada una de las precursoras de la filosofía feminista. Su temprana defensa de la igualdad y sus ataques al feminismo convencional y a la degradación de la mujer fueron la antesala de la aparición del movimiento feminista. Sus ideas filosóficas y sus conflictos personales han sido considerados como importantes influencias en posteriores obras feministas.






















Vindicación de los Derechos de la Mujer (1792)

Se trata de una obra en defensa de la igualdad de derechos y oportunidades para los sexos, en el que Mary estableció las bases del feminismo moderno. 


En principio no se plantea como una reivindicación de derechos jurídico-políticos para las mujeres, sino que su intención es introducir en el ámbito público el debate de lo que ella llamaba "el destino de la mujer" entendido en un sentido más amplio que el meramente político. Es, sobre todo, una obra que condena la educación que se daba a las mujeres porque las hacía "más artificiales y débiles de carácter de lo que de otra forma podían haber sido", y porque deformaba sus valores con "nociones equivocadas de la excelencia femenina". Wollstonecraft atribuye al Estado la responsabilidad de la educación femenina, por ello la introducción de Vindicación...es un reto a Talleyrand-Périgod, político en activo de la Asamblea Constituyente Francesa y autor de un decreto de 1791 relativo a la educación de las jóvenes francesas. "Cuando denuncio lo hago en nombre de mi sexo y no en el mío propio. Desde hace tiempo vengo considerando que la independencia es la suprema bendición de la vida y ésta sólo se alcanza a través del ejercicio de la razón [...] En mi lucha por los derechos de las mujeres, mi argumento principal se basa sobre el principio elemental de que, si la mujer no está preparada, mediante la educación, para convertirse en compañera del hombre, será ella quien frenará el progreso del saber y de la virtud, pues la verdad debe ser siempre patrimonio de todos y si no, no tendrá influencia en la vida". "Pero si las mujeres deben ser excluidas sin tener voz ni participación en los derechos naturales de la humanidad, demostrad primero, para así refutar la acusación de injusticia y falta de lógica, que ellas están desprovistas de inteligencia; si no, este fallo en vuestra Nueva Constitución pondrá de manifiesto que el hombre se comporta inevitablemente como un tirano".

En el primer capítulo enuncia los pilares básicos de la Ilustración: razón, virtud y experiencia como rasgos, derechos y deberes comunes a la humanidad, sin distinción de género o clase:

"¿En qué consiste la preeminencia del hombre sobre la creación animal? [...] En la Razón.
¿Qué dotes exaltan a un ser sobre otro? La Virtud, replicamos con espontaneidad.
¿Con qué propósito se implantaron las pasiones? Para que el hombre, al luchar contra ellas, pudiera obtener un grado de conocimiento negado a los animales, susurra la Experiencia.
En consecuencia, la perfección de nuestra naturaleza y la capacidad de felicidad deben estimarse por el grado de razón, virtud y conocimiento que distinguen al individuo y dirigen las leyes que obligan a la sociedad. Y resulta igualmente innegable que del ejercicio de la razón manan naturalmente el conocimiento y la virtud, si se considera al género humano en su conjunto".

Por otra parte, trata de dar una réplica a los libros de conducta o educación que en la época constituían un instrumento de reforma social, y donde quedaban expuestas las diversas ideas sobre el papel de la mujer en la nueva sociedad burguesa así como la forma en que éstas debían ser educadas. Por ejemplo: en los ámbitos burgueses más conservadores, frente a la decadente, indolente y lasciva mujer de la aristocracia, se proponía un nuevo modelo de mujer con funciones explícitas de esposa y madre y, por tanto, su educación debía estar encaminada hacia ese fin, con el objetivo de hacer de ellas agentes moralizadores de la sociedad por medio de la influencia que ejercen, en el ámbito privado, sobre los hombres. Mary Wollstonecraft difería de estos libros, para ella el objetivo principal de la educación debía ser conseguir carácter como ser humano, independientemente del sexo al que se pertenezca. En cuanto al matrimonio, afirmaba que lo ideal era la afinidad intelectual, y en lo relacionado con la educación de los hijos, cuestiona cómo pueden las madres cumplir con sus deberes desde la incultura. A continuación cuestiona la implantación arbitraria de "distinciones no naturales" que el racionalismo ilustrado ya había identificado como base de la desigualdad entre los hombres, éstas eran: el rango, la clase y los privilegios heredados; sin tener en cuenta el talento, el mérito y la valía. Denuncia que la distinción y la desigualdad entre sexos son tan arbitrarias como la referida anteriormente, y que, para evitar ambas, era preciso distinguir entre la verdadera Virtud de la que lo es sólo en apariencia. "La sociedad sólo puede ser feliz y libre en proporción a su virtud, pero las distinciones presentes corroen la (virtud) privada y destruyen la pública (...) Para hacer al género humano más virtuoso y, por supuesto, más feliz, ambos sexos deben actuar desde los mismos principios (...) Para hacer también realmente justo el pacto social, y para extender los principios ilustrados (...) debe permitirse que las mujeres fundamenten su virtud en el conocimiento, lo que apenas es posible si no se las educa mediante las mismas actividades que a los hombres".

Mary Wollstonecraft aboga por la revisión de los prejuicios y convenciones sociales, indagando en la base de éstos, para demostrar, y este es el principal objeto de reflexión de su obra, que las diferencias de valor y función de los sexos son artificiales, una construcción arbitraria, un producto socio-cultural que liberales e ilustrados mantienen y, por eso, reta a las principales autoridades en el tema. "Por consiguiente, en un tratado sobre los derechos y los modales de las mujeres, no deben pasarse por alto las obras que se han escrito expresamente para su perfeccionamiento... (ya) que los libros de instrucción escritos por hombres de talento han representado la misma tendencia que las producciones más frívolas; ya que, en estricto estilo mahometano, se las trata como si fueran seres subordinados y no como parte de la especie humana". Defiende que son sus circunstancias las que han determinado la "inferioridad" femenina, no su naturaleza; "inferioridad" que ha sido perpetuada e institucionalizada a través de escritos, costumbres y valores sociales que manejan un lenguaje capciosamente naturalizado que ha acabado por confundir a las mujeres, causándoles problemas de identidad, y las ha alejado de su verdadera naturaleza e interés y que, finalmente, les impide discriminar la verdadera virtud de la que sólo lo parece; las mujeres confundían la virtud con la reputación, según Wollstonecraft. "Es el ojo del hombre lo que se les ha enseñado a temer (...) y es ésta (la reputación) y no la castidad, con toda su bella comitiva, lo que emplean para mantenerse libres de mancha, no como una virtud sino para conservar su posición en el mundo". La mujer, por tanto, se ve en una situación en la que puede que no le quede otra opción que tratar de conseguir formas ocultas de poder para alcanzar lo que quieren, a través del arte de dominar las apariencias y que dan lugar a su perversión y a la de sus dominadores. "Si no se permite a las mujeres disfrutar de derechos legítimos, volverán viciosos a los hombres y a sí mismas para obtener privilegios ilícitos".

Gran parte de Vindicación... es una adaptación en clave feminista de la obra de Rousseau, principalmente el Emilio, obra con la que se sintió plenamente identificada y esperanzada, pero al leer Sofía se sintió traicionada y expulsada de su utópico paraíso. Su admiración por Rousseau se transformó en decepción e indignación al descubrir que, en lo que trataba del "carácter y destino de las mujeres", no había sometido a su propio juicio las convenciones y desigualdades heredadas, y mantenía la diferenciación de sexos basándose en la "natural inferioridad" física de la mujer, que debía ser, por tanto, débil y pasiva. Mary combatirá con vehemencia la lógica rusoniana de que la mujer ha sido creada para dar placer y someterse al hombre, y de que la educación femenina debe estar orientada a hacer de las mujeres objetos de placer sexual, siendo éste su verdadera fuente de poder sobre el hombre. Dice Rousseau: "Educad a las mujeres como a los hombres y cuanto más se parezca a nuestro sexo, menos poder tendrán sobre nosotros; a lo que Mary responde, con furia: "Esto es exactamente lo que pretendo. No deseo que tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas." 

FUENTES: WIKIPEDIA; PLATEA.PNTIC.MEC.ES; MURAL.UV.ES (JUANA SÁEZ JUÁREZ).

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