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martes, 17 de junio de 2014

Poesía Hecha por Mujeres (IX). Violeta Parra

Violeta Parra, Violeta del Pueblo


"Amiga soy de la lluvia
porque es un arpa cantora
de alambres y de bordonas
que tuntunean con furia..."

Violeta Parra.

Violeta Parra constituye un referente de la música popular chilena para el mundo. Su veta artística se plasmó en numerosos matices: artista de radio, compositora y recopiladora folklórica, artista plástica, poeta. Su obra pudo llegar al público masivo gracias a la efectiva relación que tuvo la artista con la industria musical, convirtiéndose así en un ejemplo de cómo la industria y el arte pueden tener una relación armoniosa.

Hija de una familia tradicional del sur de Chile, Violeta vivió su infancia en distintas localidades de la zona de Chillán, sector donde tuvo sus primeras experiencias artísticas.

Tempranamente se inició en el canto. Ello le permitió en forma precoz, a los 17 años, cantar en distintos restaurantes acompañada de su hermana Hilda. Luego de su traslado a Santiago, en aquel mismo ambiente, conoció al ferroviario Luis Cereceda, con quien contrajo matrimonio en 1938 y formó una familia. Su matrimonio terminó diez años después. La desilusión provocada por este amor marcó gran parte de la vida y obra de la artista.

Su existencia estuvo marcada por los constantes viajes, tanto dentro del país como hacia el extranjero. Todas las experiencias obtenidas de este constante ir y venir, le otorgaron un notable bagaje cultural y el conocimiento tanto de la realidad chilena, como del acontecer universal, constituyéndose en una especie de testimonio de identidad desde Chile hacia el mundo.

Gran parte del movimiento musical chileno generado desde la década de 1950, tuvo en Violeta Parra y su familia un punto de partida. Con estrechos lazos con el movimiento conocido como Nueva Canción Chilena, Violeta reflejó también la evolución del canto popular a través de los distintos espacios en que la artista tuvo que desenvolverse. Sus composiciones y recopilaciones, además, fueron un punto de referencia para el posterior desarrollo de la música nacional, transformándose en la principal figura de la historia de nuestro folklore.

Pero toda esa sensibilidad que plasmó en su obra, tuvo un triste desenlace en su vida. Su intensidad hasta en las cosas más sencillas, sus fracasos amorosos y sus dificultades económicas, generaron en ella una gran depresión que la condujo al suicidio el día 5 de febrero de 1967.

Su prematura desaparición, sin embargo, dio vida a una figura mítica, cuyas composiciones continúan siendo recreadas tanto por músicos populares como doctos e inspirando las creaciones de nuevas generaciones de artistas. La irreverencia de su discurso y su apasionada defensa de los derechos de los sectores más postergados la han convertido en un referente para diversos movimientos sociales y su vida ha inspirado varios libros biograficos e, incluso, una película, Violeta se fue a los cielos (2011), de Andrés Wood.




FUENTE: MEMORIA CHILENA




LA MUERTE DE VIOLETA PARRA: "Me falta algo; no sé qué es"

Aunque Europa le abrió sus puertas como a pocas creadoras populares, en Violeta pudo más la nostalgia por aquel Chile al que tan deseosamente le cantaba en Violeta ausente, y hacia 1965 se produjo su regreso definitivo a Santiago. No eran tiempos de emociones tranquilas. Recién había terminado su relación amorosa con el suizo Gilbert Favré (quien se marchó a Bolivia al poco tiempo) y su trabajo inicial en la peña que sus hijos Isabel y Ángel mantenían en calle Carmen no le acomodó del todo.

Instaló entonces en lo alto de la comuna de La Reina una carpa con capacidad para mil personas. Jamás la llenó. Había noches en que llegaban diez, doce, quince asistentes. Y a esos pocos, la más grande creadora chilena se sentía con el deber de mostrarse en plenitud. La indiferencia hacia su trabajo (pública y estatal) la entristecía, pero no veía alternativa a su decisión de fundir sus descubrimientos con el contacto directo con la gente, como explicó en algunas entrevistas de entonces. 

Hubo un primer intento de suicidio en 1966, poco antes de grabar su mejor disco, Las últimas composiciones. Preocupados, algunos de sus amigos la invitaron a una gira por el sur de Chile. Viajó entonces hasta Punta Arenas, y regresó a Santiago visiblemente más animada. Pero resultó ser un bienestar fugaz. Las últimas composiciones fue una suerte de epitafio adelantado, un disco de canciones tan intensas y contradictorias como su vida. Poco más de cien días después de su edición, Violeta acaba voluntariamente con su vida con un disparo en la sien, precisamente en la carpa de La Reina.

"¿Por qué lo hizo? Violeta era una mujer tan valiente", preguntó su madre al enterarse. Poco antes, Violeta le había dicho al periodista Tito Mundt: "Me falta algo; no sé qué es. Lo busco y no lo encuentro. Seguramente no lo hallaré jamás".


Su hermano Nicanor le escribió un "Poema de despedida":

¿Por qué no te levantas de la tumba a cantar a bailar a navegar en tu guitarra?
(...)
Qué te cuesta, mujer, árbol florido
Álzate en cuerpo y alma del sepulcro
y haz estallar las piedras con tu voz, Violeta Parra.


FUENTE: ARCHIVO DE CHILE



ALGUNOS POEMAS

QUÉ PALABRA TE DIJERA

¿Qué palabra te dijera
que llegue a tu corazón
con la fuerza que al enfermo
lleva la muerte su voz,
reinando sobre lo humano
y toda la creación?

Cuando yo la modulaba
sólo pensaba en tu amor,
de manera que mi orilla
con la tuya se juntó,
y fué tan vivo el recuerdo
que mi alma se dibujó

Mariposa que dormía
tranquila dentro de mí
se despertó de repente
queriéndoseme salir
por todos los caminitos
de mi cerebro sin fin.

Como no tengo palabras
que aclaren mi corazón
te mandaré por el aire
el eco de mi canción,
en ella va dibujada
la forma de mi pasión.


LO QUE MÁS QUIERO

La mujer que yo más quiero
en la sangre tiene hiel,
me deja sin su plumaje
sabiendo que va a llover,
sabiendo que va a llover.

El árbol que yo más quiero
tiene dura la razón,
me priva su fina sombra
bajo los rayos del sol,
bajo los rayos del sol.

El río que yo más quiero
no se quiere detener
con el ruido de sus aguas
no escucha que tengo sed,
no escucha que no tengo sed.

El cielo que yo más quiero
se ha comenzado a nublar,
mis ojos de nada sirven,
los mata la oscuridad,
los mata la oscuridad.

Sin abrigo, sin la sombra,
sin el agua, sin la luz,
sólo falta que un cuchillo
me prive de la salud,
me prive de la salud.


HACE FALTA UN GUERRILLERO

Quisiera tener un hijo
brillante como un clavel,
ligero como los vientos,
para llamarlo Manuel,
y apellidarlo Rodríguez,
el más preciado laurel.*

De niño le enseñaría lo que se tiene que hacer
cuando nos venden la patria
como si fuera alfiler;
quiero un hijo guerrillero
que la sepa defender.

La patria ya tiene al cuello
la soga de Lucifer,
no hay alma que la defienda,
ni obrero ni montañés;
soldados hay por montones,
ninguno como Manuel.

Levántese de la tumba,
hermano, que hay que pelear,
o la de no su bandera
se la van a tramitar,
que en estos ocho millones
no hay un pan que rebanar.

Me abrigan las esperanzas
que mi hijo habrá de nacer,
con una espada en la mano
y el corazón de Manuel, 
para enseñar al cobarde
amar y corresponder.

Las lágrimas se me caen
pensando en el guerrillero,
como fue Manuel Rodríguez
debiera de haber quinientos,
pero no hay ni uno que valga
la pena en este momento.

Repito y vuelvo a decir,
cogollito de romero, 
perros débiles mataron
a traición al guerrillero,
pero no podrán matarlo
jamás en mi pensamiento.

* Manuel Rodríguez fue un guerrillero que combatió por la independencia del país. Verdadero héroe popular, hijo de españoles y rival de O'Higgins en el caudillaje de la independencia chilena, Manuel Rodríguez recorría de una punta a otra el país asestando golpes a las tropas coloniales. La leyenda popular le ha atribuido mil hazañas, y entre ellas, el uso frecuente del disfraz para burlar a los españoles. Murió ajusticiado, al parecer por una delación. Muchos poetas chilenos le han cantado en sus versos, y especialmente Pablo Neruda.



LA CARTA

Me mandaron una carta
por el correo temprano,
en esa carta me dicen
que cayó preso mi hermano,
y sin lástima, con grillos,
por la calle lo arrastraron, sí.

La carta dice el motivo
de haber prendido a Roberto
haber apoyado el paro
que ya se había resuelto.
Si acaso esto es un motivo
presa también voy, sargento, sí.

Yo que me encuentro tan lejos
esperando una noticia,
me viene a decir la carta
que en mi patria no hay justicia,
los hambrientos piden pan,
plomo les da la milicia, sí.

De esta manera pomposa
quieren conservar su asiento
los de abanico y de frac,
sin tener merecimiento,
van y vienen de la iglesia
y olvidan los mandamientos, sí.

Habráse visto insolencia,
barbarie y alevosía,
de presentar el trabuco
y matar a sangre fría
a quien defensa no tiene
con las dos manos vacías, sí.

La carta que he recibido
me pide contestación,
yo pido que se propale
por toda la población,
que el "león" es un sanguinario
en toda generación, sí.

Por suerte tengo guitarra
para llorar mi dolor,
también tengo nueve hermanos
fuera del que se m'engrilló,
los nueve son comunistas
con el favor de mi Dios, sí.


HASTA CUÁNDO

¿Hasta cuándo está en la mar
devorando al chiquitito,
el de las aletas largas,
como rifle en su milico?

En la mar hace falta,
como en la tierra,
un jurado que juzgue
la sanguijuela,
la sanguijuela, sí,
el tiburón,
traga y traga la sangre
del camarón, 
mata como si nada
el pez espada.


MIREN

Miren cómo sonríen
los presidentes
cuando le hacen promesas
al inocente.

Miren cómo le ofrecen
al Sindicato
este mundo y el otro
los candidatos.

Miren cómo redoblan
los juramentos,
pero después del voto 
doble tormento.

Miren el hervidero
de vigilante
"para rociar de flores
al estudiante".

Miren cómo relumbran
carabineros
"para hacerle premios
a los obreros".

Miren cómo se visten
cabo y sargento
para teñir de rojo
los pavimentos.

Miren cómo profanan
las sacristías
con pieles y sombreros 
de hipocresía.

Miren cómo blanquean
mes de María
y al pobre negreguean
la luz del día.

Miren cómo le muestran
una escopeta
para quitarle al pobre
su marraqueta.

Miren cómo se empolvan
los funcionarios
para contar las hojas
del calendario.

Miren cómo sonríen,
angelicales,
miren como se olvidan
que son mortales.





GRACIAS A LA VIDA**


Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me dió dos luceros que, cuando los abro,
perfecto distingo lo negro del blanco,
y en el alto cielo su fondo estrellado,
y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído, que en todo su ancho
graba noche y día; grillos y canarios.
martillos, turbinas, chubascos
y la voz tan tierna de mi enamorado.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario,
con él las palabras que pienso y declaro:
madre, amigo, hermano y luz, alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas  y desiertos, montañas y llanos,
y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me dió el corazón, que agita su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano,
cuando miro el bueno tan lejos del malo,
cuando miro el fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado ell llanto;
así yo distingo dicha de quebranto,
los dos materiales que forman mi canto
y el canto de ustedes, que es el mismo canto,
y el canto de todos, que es mi propio canto-
Gracias a la vida...

**"Gracias a la vida", sin duda una de las composiciones más famosas de Violeta, fue creada poco antes de que se matase. Vista desde esa perspectiva, leer su letra cobra tintes dramáticos, pues no parece ya un canto de esperanza, como sus palabras parecen indicar, sino un lamento de despedida a esa vida a la que agradece tantas cosas.

FUENTE:  Violeta Parra, Violeta del pueblo. Colección Visor de Poesía.


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